Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo.
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo.
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna
«Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»
Tomás respondió: ¡Señor mío y Dios mío!
«¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Todo se ha cumplido. E inclinado la cabeza, entregó el espíritu









