Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él
En aquel tiempo, se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca. A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
«Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».
Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso».
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.
Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos
¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.
Porque todo el que se eleva será humillado y el que se humilla será elevado.
Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:









