Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Viernes 12 de junio de 2026

Dt 7, 6-11.       “Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: Él te eligió para que fueras su pueblo”

Salmo 102.      “El amor del Señor permanece para siempre”

1 Jn 4, 7-16.     “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”

Mt 11, 25-30.  “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”

EVANGELIO

Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»

Comentario

El sentido de la fiesta litúrgica

            La Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebra el viernes siguiente al Corpus Christi porque ambas festividades están profundamente conectadas. La Iglesia Católica vincula la Eucaristía con el amor infinito de Cristo, sugiriendo que el Sacramento no es más que el Corazón mismo de Jesús entregado a la humanidad.

Históricamente, en el siglo XVII, Santa Margarita María de Alacoque relató que Jesús se le apareció y le pidió expresamente instituir esta fiesta litúrgica pidiéndole que se celebrara el viernes posterior a la octava del Corpus Christi, razón por la cual se celebra ese día, que este año es el viernes 12 de junio.

            El viernes es tradicionalmente el día dedicado a la Pasión de Cristo y al misterio de la Cruz. Por ello, se celebra en este día en reparación por los pecados de la humanidad y para honrar la herida en el costado de la que brotaron sangre y agua. Por la estrecha relación entre el amor sacerdotal de Cristo y el Sacrificio en la cruz, en 1995 San Juan Pablo II estableció que este mismo viernes se celebre también la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes.

            Las 12 promesas del Sagrado Corazón que recibió Santa Margarita transmiten consuelo espiritual y Jesús comunicó estas gracias para quienes adopten y difundan la devoción a su Corazón. Son las siguientes:

  1. Gracias de estado: Dará a las almas consagradas las gracias necesarias para sus obligaciones de vida.
  2. Paz familiar: Establecerá y mantendrá la armonía y la paz en sus hogares.
  3. Consuelo en las penas: Aliviará y consolará a sus devotos en todas sus aflicciones.
  4. Refugio seguro: Será el amparo firme durante la vida y, de manera especial, en la hora de la muerte.
  5. Bendición de empresas: Derramará abundantes bendiciones sobre todos sus proyectos y emprendimientos.
  6. Océano de misericordia: Los pecadores hallarán en su Corazón la fuente infinita del perdón.
  7. Fervor para los tibios: Las almas que han perdido el entusiasmo espiritual se volverán fervorosas.
  8. Perfección espiritual: Las almas fervorosas avanzarán rápidamente hacia una alta perfección.
  9. Hogares bendecidos: Bendecirá cada lugar donde una imagen de su Sagrado Corazón esté expuesta y reciba veneración.
  10. Conversión de pecadores: Otorgará a los sacerdotes la gracia de conmover y ablandar los corazones más endurecidos.
  11. Nombres grabados: Quienes difundan activamente esta devoción tendrán sus nombres escritos de forma eterna en su Corazón.
  12. La Gran Promesa: Concederá la gracia de la perseverancia final (no morir en pecado ni sin Sacramentos) a quienes comulguen los primeros viernes de mes durante nueve meses seguidos.

            Con respecto a la práctica de los Nueve Primeros Viernes, hay que decir lo siguiente

Para recibir legítimamente la «Gran Promesa» del Sagrado Corazón, la Iglesia Católica indica cumplir fielmente con los siguientes requisitos:

  • Nueve meses seguidos: Se debe comulgar el primer viernes de cada mes de forma ininterrumpida. Si se interrumpe un mes por olvido o impedimento, se debe iniciar la cuenta desde cero.
  • Intención de reparación: La comunión debe ofrecerse explícitamente para consolar el Corazón de Jesús y reparar las ofensas, desprecios e indiferencias que recibe en la Eucaristía.
  • Estado de gracia: Es indispensable confesar previamente si se tiene conciencia de haber cometido algún pecado grave, asegurando recibir la Hostia con el alma limpia.

            Durante la gran revelación de junio de 1675, Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque, le mostró su pecho abierto y pronunció una de las frases más célebres y conmovedoras de la mística católica.

«He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que no ha escatimado nada, hasta agotarse y consumirse para testimoniarles su amor; y, en reconocimiento, no recibo de la mayor parte de ellos sino ingratitudes, por sus irreverencias y sacrilegios, y por las frialdades y desprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor».

            Los tres puntos centrales del mensaje:

  • El lamento por la indiferencia: Jesús le expresó su dolor al notar que, a pesar de haber dado su vida entera por la humanidad, la respuesta común de las personas (incluso de almas consagradas) es la frialdad y el desprecio hacia la Eucaristía.
  • El pedido de una fiesta oficial: En esa misma aparición, Jesús le pidió. expresamente que el primer viernes después de la octava del Corpus Christi se instituyera una fiesta litúrgica específica para honrar a su Corazón mediante la comunión y un acto de desagravio.
  • El fuego de su amor: En una aparición previa, también le había explicado que el amor de su Corazón por los hombres era tan grande que ya no podía contener sus «llamas de ardiente caridad», por lo que necesitaba usarla a ella como instrumento para manifestar sus tesoros al mundo. Si te interesa, podemos profundizar en cómo fue la experiencia mística del intercambio de corazones que relató la santa en sus escritos, o detallar el acto de reparación que Jesús solicitó rezar en su fiesta.

            El Acto de Reparación solicitado por Jesús fue que pidió de manera explícita que la fiesta de su Sagrado Corazón no fuera solo un día de festejo, sino una jornada de desagravio. El acto consiste en cumplir con tres prácticas fundamentales destinadas a reparar las ofensas que recibe en la Eucaristía:

  • Comunión reparadora: Recibir la Hostia Sagrada ese viernes con el propósito específico de consolar a Cristo por la frialdad del mundo.
  • Petición de perdón pública: Realizar una manifestación solemne de arrepentimiento para pedir perdón por los sacrilegios cometidos contra el Santísimo Sacramento.
  • Hora Santa: Pasar una hora de oración en adoración nocturna (habitualmente los jueves por la noche previos al primer viernes) para acompañar a Jesús en su agonía en el Huerto de los Olivos y compartir su tristeza.

La devoción del Sagrado Corazón de Jesús

            Santa Margarita observó que, del corazón sacratísimo de Jesús, aparecían cuatro signos. Una cruz encima, una llama de fuego, la corona de espinas, y el costado herido. Todo muestra el amor intenso del Señor por la humanidad, expresada en el misterio de su pasión. Mostrar el corazón es una representación gráfica del amor del Señor, un corazón humano de una persona divina. Por eso se puede meditar en cuatro aspectos del Sagrado Corazón de Jesús, al contemplar la imagen de Jesús resucitado, mostrando su divino corazón. Un corazón doliente, la cruz, un corazón sufriente, la corona de espinas, un corazón ardiente, la llama de fuego, un corazón hiriente, la herida del costado. Son aspecto de un mismo amor.

            Dios es amor, dice San Juan en su primera carta (1 Jn 4, 8. 16) y este amor de Dios, se ha manifestado no solo en la creación como en la conservación de este mundo, sino en la historia del Pueblo de Israel, como dice la primera lectura del libro del Deuteronomio: “Por el amor que les tiene y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel”.

            No se trata solo de reconocer el amor de Dios a través de estos sucesos, sino también de corresponder a ese amor, como dice el dicho popular: amor con amor se paga. Por termina el texto recordando: Por observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en práctica”.

            El salmo 102 es una hermosa respuesta del corazón del creyente al mismo Dios: “Bendice al Señor, alma mía y nunca olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus heridas. El Señor es bondadoso y compasivo”.

            Este amor recíproco de Dios hacia nosotros y de nosotros hacia Dios pasa por el prójimo, el hermano, donde también manifestamos nuestro amor, a veces difícil, pero posible. Por eso dice el apóstol San Juan: “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios. El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor”.

            El máximo testimonio del amor es entregar lo más preciado de la vida, y esto se ve en los mismos padres cuando se tiene a un hijo enfermo o en problemas, que es entregar el propio hijo, como puede ser en una guerra, en un servicio difícil a la patria. Acá es el mismo Dios Padre: “el que envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados”.

            Decía bellamente la Madre Teresa de Calcuta, Santa, que cuando vemos un crucifijo pensamos cuanto nos amó Jesús. Cuando vemos la hostia en el Santísimo Sacramento, pensamos cuanto nos ama hoy.

            Siguiendo con frases dichas pero vividas por los Santos, es San Juan de la Cruz que decía: Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor. Y San Francisco de Asís se lamentaba con razón: El AMOR no es amado.

            Nadie ama lo que no conoce. Por eso a medida que vamos conociendo al Señor él va conquistando nuestro corazón, con caídas y levantadas, con pecado y virtudes.

            Que mejor regalo que ir al Él, o volver a Él, como dice el Evangelio. “Vengan a mí todos los que está afligidos y agobiados y yo los aliviare”. Ir a Jesús, no solo es encontrarlo en la Palabra de Dios, también en una imagen de Cristo Crucificado, que hizo llorar a muchos santos, también es encontrarlo en la Eucaristía, su presencia viva y real. En silencio Él nos está llamado y hablando al corazón cuando no ponemos frente a Él. Tambien nos llama a través del Sacerdote, su ministro y testigo, el alter Cristus, el Ipse Cristus, el mismo Jesús en la tierra, principalmente en el Vicario de Cristo, el Papa.

            Por eso dan tantos frutos de consuelo, sanación y liberación la misa por los enfermos y afligidos que se celebran en muchas parroquias, mal llamadas misas de sanación, ya que toda misa, bien vivida tiene el efecto de sanar y liberar, pero en estas celebraciones, luego hay un momento donde el sacerdote puede rezar en forma especial por los enfermos, bendecirlo e imponerles las manos, gesto reservado solo al sacerdote.

            Que, en este mes de junio, dedicado a honrar al Sagrado Corazón de Jesús, los sacerdotes recordemos las promesas dejadas a Santa Margarita y especialmente los laicos pueden recibir la bendición de las casas.

            Que, junto con la oración de las letanías propias de rezar en este mes, y la repetición de la jaculatoria Sagrado Corazón de Jesús en vos confió, podamos manifestar en concreto obras de caridad por los otros Cristos que están pasando malos momentos, en las calles, en los bancos durmiendo, en las plazas pidiendo comida o limosna, desarrollando las catorce obras de misericordia tanto, materiales y espirituales. Que así sea.

Padre Luis Alberto Boccia. Cura Párroco. Parroquia Santa Rosa de Lima. Rosario.